La Adicción de la música

Según estudios realizados recientemente, la música, al igual el sexo o las drogas, es adictiva. Existe un elemento en común llamado Dopamina, un químico liberado por el cerebro que forma parte de las razones por las cuales los humanos sentimos motivación y adicción.

Todo esto proviene de un estudio que por primera vez da explicación científica de por qué la música juega parte tan importante de nuestra sociedad. La encarga del estudio fue la neurocirugana Valorie Salimpoor de la universidad de McGill en Montreal, quien considera que la presencia de la dopamina al escuchar música explica las razones por las cuales la música ha estado en la vida cotidiana desde hace tanto tiempo.

Se demostró que el placer inducido por la música tiene relación con la activación emocional, cambios en el pulso, velocidad de respiración y comportamientos relacionados.

Para comprobar los efectos de la dopamina, hicieron pruebas con ocho personas, quienes llevaron la música que más les gusta. Después de 15 minutos de escucharla se les inyectó una sustancia radioactiva que se une a los receptores de dopamina; después con un scanner se pudo visualizar que la sustancia en cuestión circulaba por la sangre, lo cual indicaba que la dopamina fue liberada en grandes cantidades.

Cuando se escuchaba música que no gustaba, el nivel de dopamina disminuía. Pero resulta que el proceso de liberación de la sustancia sucedía tanto al escuchar la música como cuando existía cierto nivel de anticipación a escuchar una canción que gustara mucho. En conclusion el estudio demuestra que la música es adictiva, literalmente. Aunque es algo que ya todos lo sabíamos o lo sentíamos, ahora tenemos las pruebas científicas que efectivamente sucede.

Si quieres conocer el artículo completo podéis leerlo en el siguiente enlace en inglés.

Para más info es muy recomendable visitar la web del doctor Zatorre.

Sonido direccional

Imagina que estas en un centro comercial o en un supermercado mirando productos en las estanterías, no se oye ningún sonido pero, de pronto, cuando pasas delante de cierto producto, un mensaje comercial te habla de las cualidades, precio y características de lo que tienes delante de los ojos. Das un paso a la derecha o atrás y el sonido se apaga misteriosamente, no es que el sonido se dispare como es habitual cuando alguien pasa debajo del altavoz emisor, pues aunque uno escuche perfectamente el mensaje, las personas que están a su lado no oyen nada. ¿Cómo es posible esto? La respuesta se llama sonido direccional emitido por altavoces especiales. Una especie de haz o cilindro de sonido con un alcance muy bien delimitado, llamado directividad.

En un altavoz normal el sonido se transmite en todas direcciones (en algunas más que en otras) igual que una bombilla irradia luz, un altavoz direccional proyecta un haz de forma parecida a un foco. Este haz esta compuesto de ondas ultrasónicas que los humanos no podemos oír, pero que emiten tonos audibles cuando interactúan con el aire. Manejando las matemáticas de esas interacciones, los ingenieros hacen que uno de estos haces transmita voz, música o cualquier otro sonido. Ya en los ochenta las empresas japonesas intentaron desarrollar este tipo de altavoces pero el sonido salía muy distorsionado y requería mucha potencia. No fue hasta 1998 cuando Joseph Pompei del MIT desarrolló unos algoritmos que reducían la distorsión a un nivel aceptable.

En este momento hay dos empresas disputándose esta nueva tecnología que puede hacer que de una pareja que esté sentada en el sofá, ella pueda ver la televisión mientras él escucha música sin que se interfieran sus sonidos. Las dos empresas son la American Technology Corporation (ATC) y la Holosonics Research Labs. Ambas utilizan el mismo principio científico para crear sistemas de sonido direccional competitivos, insistiendo cada uno en que su versión transformará la acústica.

Actualmente ya se usan este tipo de altavoces en el Museo de Bellas Artes de Boston o el Centro Epcot de Disneylandia y ahora los grandes almacenes o los fabricantes de coches lo quieren desarrollar para sus empresas y productos. El único inconveniente que tiene, por ahora, es el precio: un equipo cuesta entre 600 y 1000 dólares .

Viendo el sonido

Napoleón al contemplar los experimentos de Chladni dijo: el sonido se puede ver. Ernst Chaldni fue el pionero en observar las ondas sonoras al que más adelante dedicaré un post más extenso. Pero hoy nos centraremos en estos vídeos donde podemos observar de diferentes maneras el sonido.

Cuando se hace vibrar una superficie (de vidrio, metal o la superficie del agua) estas vibraciones se difunden en todas direcciones con la misma intensidad. Debido a que todas ellas se producen de la misma forma, estas ondas son iguales en cualquier dirección en que se esparcen.

Cuando una o más de estas ondas sonoras idénticas se encuentran, se anulan unas a otras. El lugar donde coinciden se llama punto de encuentro. La arena que yace en la lámina que vibra se sacude con las vibraciones. Se acumula en las zonas que no vibran (los puntos de encuentro) y de esta forma aparece el dibujo en líneas. Así se descubrió la forma tridimensional del sonido.

Existen muchos videos en la red que muestran como modifica el sonido a ciertos líquidos o materiales que vibran dibujando ondas, la cimática. Hoy he recopilado los más interesantes respecto a las placas, pero también con tubos y ondas sinusoidales.

La magia de Chichén Itza

Los Mayas eran gente acostumbrada a vivir en la selva y entre los árboles saber escuchar era algo realmente importante para ellos. Sobrevivir en un lugar donde la vegetación no deja ver nada depende de tener unos oídos muy entrenados. Tal vez, algunos de los templos que diseñaron fueran para imitar el canto de ciertos pájaros o para producir efectos sorprendentes en sus ceremonias. Nunca sabremos con seguridad si lo que construyeron fue intencionado o si lo consiguieron con grandes dosis de intuición. Pero lo que sí podemos hacer es disfrutar de los efectos acústicos de Chichén Itzá.

Chichén Itzá es el nombre del que fue uno de los principales asentamientos mayas en la Península de Yucatán. Tuvo su máximo esplendor en el siglo IX dC cuando se convirtió en uno de los centros políticos más importantes de Centroamérica. Allí, los mayas levantaron construcciones con taludes y muros verticales y representaciones del dios pájaro-serpiente, Kukulcán: El castillo, El Templo de los Guerreros, El Observatorio, El Osario, El Juego de Pelota, son sólo parte de la grandeza de esta civilización y antigua metrópoli Maya.

Los monumentales edificios de la Gran Explanada de Chichén Itzá están presididos por la Pirámide de Kukulcán o el Castillo, uno de los edificios más altos y notables de la arquitectura maya. Es una pirámide de cuatro lados que culmina en un templo rectangular. Se asienta sobre una plataforma cuadrada de 55.5 metros de ancho y tiene una altura de 24 metros. Cada lado de la pirámide tiene una gran escalinata que conduce al templo superior. Balaustradas de piedra flanquean cada escalera, y en la base de la escalinata norte se asientan dos colosales cabezas de serpientes emplumadas, efigies del dios Kukulcán.

El Castillo fue construido entre los años 300 y 450 d.C., cuenta con cuatro escalinatas de 91 escalones, que junto con el de la cúspide suman 365 en total: el mismo número de días del año solar. Es famoso principalmente porque sus escaleras, rematadas inferiormente por dos cabezas de serpiente, en cada equinoccio y debido a los rayos del sol se proyecta un haz de luz que simula el cuerpo de una serpiente bajando del templo a la tierra.

El efecto acústico denominado la cola del Quetzal se produce al emitir un sonido impulsivo -sonido de corta duración pero de fuerte volumen, una explosión, un aplauso o tocar un instrumento de percusión- delante de la escalinata de la pirámide. Si realizamos una palmada a unos 40 metros en la perpendicular de la escalinata escuchamos un sonido agudo, un chirrido extraño, un sonido parecido al canto del quetzal, el pájaro sagrado de los Mayas.

El efecto de la llamada del pájaro, fue reconocido por primera vez por el ingeniero en acústica estadounidense, David Lubman en 1998. ¿Pero sabían los arquitectos de las pirámides qué es lo que estaban haciendo? Lubman fue el primero en reivindicar que los constructores de El Castillo crearon el efecto del gorjeo de manera intencional.

En 2004, Nico Declercq junto a científicos belgas de la Universidad de Ghent, consiguieron demostrar como las ondas de sonido rebotadas alrededor de la escalinata de la pirámide, creaban sonidos que representan el canto del Quetzal y el golpeo de las gotas de la lluvia. Sus cálculos y simulaciones acústicas muestran que, aunque hay evidencia que la pirámide fue construida para producir sonidos sorprendentes, probablemente jamás pudieron predecir con exactitud a qué sonidos iban a asemejarse.

El secreto del canto de la pirámide está en sus largas, extrañas, e incómodas escaleras: los escalones son mucho más altos de lo normal y sus bases son tan estrechas que el pie de una persona no entra completo. El equipo de Declercq ha demostrado, mediante simulaciones y ensayos in situ, que la altura y el espacio entre los escalones de la pirámide crean un filtro acústico que enfatiza algunas frecuencias de sonido mientras que suprime otras. Pero unos cálculos más detallados de la acústica nos muestran que el eco también se ve influenciado por otros factores más complejos como puede ser la mezcla de frecuencias de la fuente del sonido.

Cuando alguien aplaude frente a una de las cuatro escaleras, el sonido del aplauso no golpea contra una superficie vertical plana, sino contra muchas pequeñas superficies verticales, los altos contra escalones, y cada una alejada por unos centímetros, distancia que es la angosta base de cada escalón. Así, el eco es múltiple, y llega cada rebote con un pequeño desfase respecto al anterior. Primero llegan los ecos de los escalones más bajos, y luego van llegando de manera continuada los rebotes sucesivos hasta los más altos, uno tras otro. La escalinata se convierte en un difractador de sonido gigante.

El resultado final de todo este juego de geometría acústica es una sucesión de ecos casi pegados, y de distintos tonos (tonos más altos, para los escalones de abajo, y tonos más bajos para los de más arriba). El oído humano no puede discernir las diferentes ondas sonoras que llegan en milisegundos y las asimila como un sonido continuo que va cambiando el tono y produce el efecto antes escuchado.

Los científicos belgas prepararon un sonido de palmada con una fuente de sonido puntual, para crear una onda esférica los más parecida a las reales. Después se analizó la propagación y la difracción de esta onda al chocar con la escalera de la pirámide. El modelo tiene en cuenta las propiedades físicas del aire, el material de la pirámide y los efectos de reflexión de la superficie de la escalera de la pirámide.

Los resultados son sorprendentes: las simulaciones por ordenador del modelo de difracción real producen una representación del grito del quetzal. Además, la calidad del eco depende del color del sonido que hace el impacto con la escalinata; el sonido de los grandes tambores que los Mayas utilizaban, causa un eco del quetzal más hermoso que una palmada.

El canto del quetzal, creado por los ecos de la pirámide, no sería posible si sus escalones fueran más anchos y no tan altos. Este eco cambiaría y se asemejaría a un sonido de frecuencia más baja. Aquí podríamos justificar las incómodas escaleras, que quizás no estaban pensadas para subir, sino para ser un resonador. Cabe comentar que el efecto visual de los equinoccios se podría conseguir igualmente si las escalinatas no fueran con tanta pendiente, sencillamente la serpiente bajaría de manera menos inclinada.

Este fenómeno tiene diferentes matices de sonoridad en función de cómo emitimos el sonido. Una palmada es diferente al sonido de un tambor o a golpear dos piedras. Ignoramos si este fenómeno era utilizado en sus ceremonias, pese a que los guías digan que sí y que era muy importante.

Declercq no se muestra escéptico con la teoría del Quetzal, él ha escuchado efectos similares producidos por escaleras en otros sitios religiosos. En Kataragama en Sri Lanka, una palmada dada en una escalera que conduce hacia el río Menik Ganga produce un eco en respuesta que se asemeja al “cuac” de los patos.

Los mayas ya habían construido anteriormente varios templos con escaleras al aire libre, la escucha de los efectos que producen los escalones sobre el rebote de los sonidos, pudo hacerles pensar que podían construir una gran pirámide para provocar el efecto sonoro. Pero no tenemos ninguna evidencia de que fuera proyectado acústicamente, si la tenemos, en cambio, de que fue proyectada para que, durante el equinoccio, creara el efecto lumínico de que aparece una serpiente.

Los científicos no han conseguido presentar una opinión definitiva acerca de la intencionalidad del efecto. Sin embargo, es importante hacer notar que el hecho de que efectos similares aparezcan en otros sitios en Mesoamérica, en particular en Teotihuacan (Méjico), en donde el quetzal ocupa un lugar fundamental en la simbología, da pie a estudiar si existe una relación explícita entre los edificios en donde efectivamente aparece este efecto y su función religiosa. Si es posible entender en detalle los elementos fundamentales que deben de estar presentes en una construcción para que se produzca el canto del quetzal y si dichos elementos se encuentran en diversos edificios de diferentes sitios, entonces habría un elemento objetivo mucho más concreto para apoyar o descartar la hipótesis de que el efecto fue incorporado intencionadamente por los constructores.

Otro fenómeno que se da en la escalinata es el de percibir el sonido de las gotas de lluvia por parte de la gente que se encuentra en la base de la pirámide y que son provocados por el subir la escalera por parte de los turistas que suben a la cima de la pirámide. Nico Declercq se pregunta si fue más bien esto último y no lo del llamado del quetzal lo que pudo haber sido la intención del diseño acústico de El Castillo. “Puede que no sea una coincidencia”, dice – el dios de la lluvia jugaba un papel muy importante en la cultura Maya.

Pero este efecto de momento no se puede experimentar porque el gobierno mejicano tiene una demanda por la muerte de tres turistas al subir la escalinata y han prohibido que nadie suba hasta que la restauración este hecha.

También cuentan que des de la cumbre no se oye nada de lo que se dice o ocurre en la base del Castillo. Y en cambio si una persona de pie desde la plataforma superior del castillo habla con voz normal es escuchado por los que están a nivel de la tierra a una gran distancia. No tenemos ninguna prueba al respecto. Lo dejamos en cuarentena hasta tener datos fiables.

Según los guías de la zona todo tiene su explicación para que el sumo sacerdote fuera oído desde los cuatro lados, y también el sumo sacerdote conocedor de las posiciones solares, sabía perfectamente cuando se producía el equinoccio haciéndole ver al pueblo que se trataba de un signo de los dioses.

También comentan que el efecto era utilizado para motivar, ya que para construir ciudades de tal magnitud, se empleaban miles de hombres que necesitaban una motivación para continuar con su labor y, ¿qué mejor motivación que la presencia del dios quetzal a través de una palmada de los grandes señores?

Fantasmas en la Música

Los infrasonidos producidos por motores como los de ciertos acondicionadores de aire o aviones de reacción pueden provocar vértigos, náuseas y cefaleas al ser afectado el laberinto auricular de la oreja. Pero el caso más curioso de relación de los infrasonidos con los humanos, lo describió Vic Tandy.

Vic Tandy, de la Universidad de Coventry, (Inglaterra) en 1998 explicó cómo los infrasonidos pueden producir la impresión “concreta” de “sitios embrujados“. Demostró que los infrasonidos provocaban una pseudopercepción de movimientos a los costados del campo visual, visiones anómalas que nuestro cerebro puede intentar dar explicación viendo fantasmas.

Esta falsa percepción puede esta provocada por un ventilador, ya que este objeto produce una frecuencia de 18,98 Hz. Así fue como Tandy lo descubrió, al estar en una sala cuya longitud de la sala, era una fracción unitaria de la longitud de onda que provocaba el ventilador, por lo que provocaba una onda estacionaria. Y al resonar su ojo con esta frecuencia tenía ilusiones ópticas, como “fantasmas”.

Parece ser que este infrasonido también se genera con la corriente de aire o de viento al circular dentro de una habitación, cosa que explicaría que cierta gente crea convencida a ver visto fantasmas.

El Grito Wilhelm

A veces, en esto del cine, hay que estar muy metido en ello para conocer algunos detalles. En este caso, yo incluso diría que muy metido en un sector en particular, el del sonido.

El caso es que leyendo Tierra de Cinéfagos, veo que hablan de un efecto sonoro muy curioso, un grito muy famoso en la industria del cine, según parece, conocido como el Grito Wilhelm o Wilhelm Scream.

Todas las películas llevan unos efectos sonoros que se añaden en la postproducción, que “rellenan” la película para que todo parezca más real, aunque muchas veces ni se note. Cuando realmente se nota es cuando estos sonidos faltan.

Uno de ellos es este Grito Wilhelm, que seguro todos habremos oído un porrón de veces en diferentes películas, pero sin advertir que siempre es el mismo grito. Y como muestra, un video donde reproducen algunas de sus “apariciones estelares”. Es curioso comprobarlo.

Los sonidos de las Profundidades

En los años sesenta, los EUA dispusieron una serie de potentes micrófonos submarinos (hidrófonos) en puntos estratégicos de los océanos Atlántico y Pacífico, a varios cientos de metros de profundidad. Esta red de espionaje auditivo submarino se denominó SOSUS, Sound Surveillance System. Su misión era “oír” el paso de submarinos soviéticos por dichos océanos y alertar a la marina estadounidense. Actualmente aún se conserva dicha red de hidrófonos pero al finalizar la Guerra Fría se desclasificó el proyecto y se permitió su uso a los científicos: biólogos, oceanógrafos, etc.

A lo largo de los años noventa e incluso en la actualidad, de vez en cuando estos científicos logran captar y grabar sonidos de procedencia desconocida que se pueden localizar a miles de metros de profundidad. Se ha bautizado el más famoso de ellos como “The Bloop” porque es la onomatopeya más similar al sonido registrado. Algunos de estos sonidos se cree que son producidos por terremotos y volcanes subacuáticos ya que todavía no se ha podido llegar a las profundidades más abisales, siendo el fondo de los océanos un misterio mucho mayor para los científicos que el espacio exterior. Pero algunos de estos sonidos desafían a los conocimientos acumulados por los científicos hasta la fecha.

Christopher Fox, de la U.S. National Oceanic and Atmospheric Administration’s Acoustic Monitoring Project en Portland, comentó que las ondas de sonido son como las huellas digitales: se puede saber si un sonido ha sido producido por un ser vivo por una serie de “marcas” en ese sonido. Algunos de esos sonidos desconocidos grabados por el sistema SOSUS parecen tener un origen biológico, pero lo más misterioso del caso es que, a juzgar por la intensidad del sonido registrado por los sensibles hidrófonos situados a grandes distancias entre si -que captaron los mismos sonidos y que permitieron localizar la fuente-, se deduce que, de ser sonidos producidos orgánicamente, debería tratarse de un ser marino gigantesco, mucho más grande que una ballena.


Es emocionante ver como entonces resurge con fuerza la romántica idea de la existencia de los monstruos marinos y los kraken, en este mundo que ya casi ha perdido el sentido de la maravilla ante lo desconocido. Incluso algunos se aventuran a nombrar al mismísimo Cthulhu, ya que algunas de las grabaciones se localizaron cerca de la zona donde el escritor de relatos de terror H.P. Lovecraft situó a la mítica R’Lyeh, la ciudad sumergida donde duerme este ser inmortal, que llegó a la Tierra desde las estrellas mucho antes de la aparición de la vida en el planeta, esperando imponer de nuevo su reinado de pesadilla y locura.

tra hipótesis menos divertida es que también podrían ser sonidos producidos por choques, rozamientos, agrietamientos e inmersiones de grandes icebergs. Estos sonidos pueden quedar atrapados en el denominado Canal De Sonido Profundo, una zona de profundidad submarina donde la presión y temperatura del agua provocan que el sonido quede atrapado y pueda viajar miles de kilómetros horizontalmente sin disiparse verticalmente. Pero por lo que se sabemos actualmente, también podría tratarse de sonidos no registrados anteriormente producidos por animales conocidos que pueden alterar drásticamente su comportamiento sonoro (léase el post “A las focas les gustaría Pink Floyd”).


Podéis escuchar algunos de estos sonidos desconocidos de las profundidades online y juzgar vosotros mismos pero yo ya estoy tratando de memorizar el siguiente verso por si me hace falta en un futuro: ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.

Fuentes: La web personal de David Casadevall – http://acusticaweb.com

Audio digital versus audio analógico

Mucho se ha discutido en lo referente a este debate de lo analógico contra lo digital y probablemente siempre permanecerá abierto dado que es un tema con multitud de matices que en verdad dependen mucho de la subjetividad y las circunstancias. Cierto es, no obstante, que existen cualidades innegables a cada una de las dos filosofías cuya objetividad entra en el ámbito de las ciencias exactas. En este blog pretendo presentar las bondades y quizá defectos del audio digital y del audio analógico de tal manera que se pueda llegar a la conclusión de cuál de estas metodologías es la mejor en lo referente a la reproducción y grabación…o no. Quizá, antes sacar cualquier conclusión a este respecto, descubramos que hay que ser cauto a la hora de interpretar los claroscuros que anegan la frontera entre lo analógico y lo digital.

En primer lugar, debemos ser conscientes en lo que significa digital y analógico pues su comprensión será clave una vez llevada al ámbito del audio. Evidentemente existen muchas definiciones básicas sobre lo que estos dos términos significan, pero la que a nosotros nos interesa es la que hace referencia al modo de tratar la información sobre dispositivos electrónicos y/o mecánicos que son la base la transmisión del audio actual.

ANALÓGICO

Una señal analógica se define como aquella que puede adoptar un rango infinito de valores de una determinada magnitud. A efectos prácticos esto significa que una señal analógica tiene precisión infinita y lo que quizá es más importante: la señal analógica transporta su propia información. ¿Qué es lo que esto quiere decir? Bueno, simplemente que cualquier grabación analógica no precisa de un sistema que “interprete” la señal para dotarla de significado. Por tanto una señal de estas características sólo necesitaría un dispositivo capad de transformar su energía de la forma deseada. Pongamos de ejemplo el gramófono. El gramófono fue un sistema de reproducción de audio analógico diseñado en 1888 por Emile Berliner. El sistema leía discos de vinilo en los que había grabadas muescas sobre las que pasaba el lector, una púa que vibraba según los surcos grabados en el vinilo a medida que un motor eléctrico situado en la base del artefacto lo hacía girar. Estas vibraciones mecánicas se trasladaban a través de una bocina que era la responsable de propagar la perturbación por el aire convirtiéndola en una onda de presión comúnmente conocida como sonido.

En este dispositivo la información está contenida en los surcos del vinilo analógicamente; la forma y tamaño de los mismo podía adoptar cualquier valor, luego era posible reproducir cualquier sonido (evidentemente no era así dadas las limitaciones físicas del aparato, pero imaginemos que sí). La idea era simple: la corriente eléctrica común alimentaba un motor que a su vez transformaba esa energía en energía cinética y esta se modulaba y transformaba para convertirla en una onda de sonido; incluso en modelos muy antiguos el sistema del motor es sustituido por una manivela. ¿Y todo este rollo para demostrar qué? La información no sufre ningún retardo más que el debido al principio de acción a distancia para ser reproducida dado que el sistema no tiene que interpretar la información de la onda, y lo que es más, la información, en este caso, el sonido, es transmitida tal y como es, salvo distorsiones debidas al aparato responsable de producir el audio. Para más inri, todos los fenómenos naturales se producen de forma analógica (pese que exista el debate de si el espacio mismo y la materia a una escala de varios millones de veces más pequeña que el átomo, estén cuantizados, la realidad misma es que si existen dichos niveles a nuestra escala resultan inapreciables y permiten obtener una precisión prácticamente infinita). Luego resulta evidente que si nuestra forma de tratar esta información es tal cual se generó, no precisamos más intermediarios que este tipo de aparatos, fáciles de construir y diseñar. No obstante, no todo es ideal. Las señales analógicas son muy vulnerables al ruido precisamente por esta virtud. Cada valor que toma la señal es representativo de si mismo por lo que no hay forma de distinguir uno de otro y, por tanto si ha cambiado en algún momento. Únicamente podemos establecer umbrales para este fin e intentar asegurar que el ruido producido es lo suficientemente  pequeño para que las distorsiones sean inaudibles. Pero esto no siempre se puede hacer y muy a menudo depende del entorno y he ahí la gran pega. Los sistemas analógicos en definitiva pueden parecer los mejores según esto ya que trabajan con la información in situ y no la pierden; pero a la hora de combatir el ruido no son lo mejor que digamos y es ahí donde realmente van dirigidos los esfuerzos y el dinero.

Los discos de vinilo son muy buscados por los audiófilos, ellos argumentan que aunque tenga poca vida útil, tienen un sonido más fiel que un CD.

¿Entonces qué es lo que defienden los puristas de lo analógico? Precisamente todo esto. Un sistema analógico perfecto siempre será mejor que un sistema digital perfecto, pero también más caro. Es quizá una forma de pensar idealista y algo utópica, pero bastante correcta en la teoria. Muchos defienden además que los preamplificadores analógicos generan sonidos más cálidos y conseguidos, con una alta fidelidad sonora, como es por ejemplo con el caso de la válvula de vacío, que aún hoy en día se utiliza precisamente para este fin en micrófonos, guitarras, bajos y otros equipos de precisión.

DIGITAL

¿Y cuales son las bondades y defectos del audio digital? Bueno, decimos que algo es digital, discreto, cuantizado… cuando los valores que aparecen representando una determinada magnitud son unos y no otros; más concretamente, en el caso digital, dichos valores tienen un rango finito. Convencionalmente, estos valores son dos de sobra conocidos, 1 y 0. Entonces, ¿qué diferencia supone esto con el caso analógico? Bueno, pues este pequeño cambio trastoca radicalmente la filosofía de una señal digital. Puesto que tratamos la onda en un entorno analógico, en realidad una señal digital siempre será analógica en la práctica, pero lo que ahora nos interesa es la interpretación de lo que es y no lo que es en sí misma. Esta, que ahora veremos es su gran virtud, al igual que ocurre en el caso analógico, es su gran defecto.

Lo que esto viene a significar es que una señal digital no contiene toda la información, casi toda la información está en el sistema y es el propio sistema el que interpreta la señal para asignarle un significado utilizando un traductor. Luego, a priori, todo sistema digital tiene que “pensar” y actuar en consecuencia para producir una respuesta y para ello es necesaria una arquitectura software en muchos casos. ¿Y qué importancia tiene todo esto para mí que simplemente ejecuto mi música preferida en mi ordenador? Bueno, supongamos un caso concreto. Imagina que acaba de salir una canción de tu cantante preferido y descargas (pagando) una versión digital de dicha canción en tu PC. Te dispones a ejecutarla cuando de repente… oh oh… error de windows (alguno ya estará familiarizado con estas cosas). ¿Qué es lo que ha pasado? Ha pasado lo siguiente: dado que la información de tu fichero es digital carece de información por si misma y es necesario que el sistema la interprete debidamente para que tenga valor, esto se traduce en que tu reproductor de música del ordenador no ha podido leer el fichero porque está en mp4 y le faltan los codecs necesarios para ello (para los legos el codec sería el traductor) o que el disco de Andy y Lucas que has grabado en un CD no lo puede reproducir tu viejo walkman porque no reconoce las pistas. En definitiva esta situación es la que ha dado lugar a infinidad de formatos de grabación de archivos digitales, que evolucionan generación tras generación como un ser vivo dejando desfasados a sus antecesores (WAV, AIFF, SU, AU, RAW MP3, MP4, AAC, Ogg, MIDI…). Esto puede dar otro tipo de situaciones, diferentes softwares son capaces de reproducir un mismo sonido de forma distinta con los mismos altavoces y toda la demás parafernalia. Pero también se puede hacer el proceso inverso, puesto que interpretamos la información podemos adecuarla y transformarla para reproducirla a gusto de consumidor. Y es, de hecho ese el motivo de que salga una y otra vez nuevos formatos: menor tamaño, mayor fidelidad, mayor seguridad, mayor compatibilidad…

¿Y esto es lo único malo? Bueno, lo digital se caracteriza en que transformamos ese fenómeno analógico en uno digital para poder interpretarlo según qué máquinas y luego volver a regenerarlo de un modo u otro. Esto se consigue mediante una conversión (muestreo, cuantización y codificación) en que transformamos un rango infinito en uno finito. Parece evidente lo que pasa con esto. A diferencia del caso analógico, irremediablemente, se pierde información en este proceso. Pero en contrapartida, las señales digitales son muy resistentes al ruido, si bien es cierto que la información perdida es irrecuperable. ¿Qué significa esto? Esto significa que a diferencia del las señales analógicas que pueden reproducirse mejor o peor en mayor o menor medida puesto que la información siempre está ahí independientemente del ruido, las señales digitales o se reproducen o no, sin andarse con medias tintas.

Por otra parte habria que señalar un enorme punto a favor de lo digital. El formato de almacenamiento de información es esencialmente digital, es decir, en su nivel más básico ningún soporte puede almacenar información analógica por que eso supondría que tiene una capacidad infinita. En las cinta magnéticas, por ejemplo, se orientan los dipolos magnéticos en uno u otro sentido; en los CD’s se dejan una marcas laser del tamaño de una longitud de onda, o no, por medio de serigrafía; en los propios vinilos, el nivel máximo que puede alcanzar un surco está delimitado… En definitiva, guardar información consiste en cuantizarla y reflejarla como una secuencia de estados. Luego, si la información se guarda esencialmente de forma digital, ¿qué sentido tendría tratarla analógicamente? En contra partida a este fenómeno, cabría destacar el hecho de que los formatos se degradan con el tiempo y los “estados” que se guardan (celdas de memoria, orientación de los dipolos, marcas en una superficie) se pierden. Luego la información se va perdiendo con las copias, lo que en el mundo del audio se traduce en una pérdida de calidad.

CONCLUSIÓN

Entonces, si en teoría esta batalla está tan reñida ¿a qué se debe la clara victoria del audio digital en la vida real? Existen varias razones que en la práctica hacen superior al audio digital, o al menos en apariencia. Hoy día vivimos un era de transformación en la que todos los sistemas analógicos se consideran desfasados y están siendo reinventados para crear un homónimo digital que los sustituya. ¿Por qué? Los sistemas digitales son mucho más efectivos que los analógicos al mismo precio, ya que su electrónica es más sencilla. Además la forma universal (por cuestiones meramente físicas en lo que se refiere a los soportes) de guardar la información se realiza en formato digital luego interesa tratarla digitalmente. Aunque con el audio digital siempre se pierde información, esta es despreciable con las técnicas actuales que tienden cada vez más a refinar su precisión, y además resulta un sistema más robusto con el ruido que es más problemático y difícil de controlar ya que puede de pender del entorno y circunstancias insalvables. El auge de la informática permite hacer verdaderas virguerías a la hora de manipular la información ya que esta ya no pertenece al propio soporte, sino a la interpretación que hacemos de él, no así con la información analógica. No es que el audio analógico no lo permita, sino que para ello son necesarias complicadas mesas de mezclas analógicas que “atacan directamente a los circuitos” y que, si bien obtienen un resultado muy bueno, no están al alcance de todos.

Existen más razones que estas y son fácilmente deducibles, no obstante cabría advertir de lo siguiente: estas conclusiones pueden ser engañosas si se consideran como una derrota al audio analógico y en general a todo el mundo de lo analógico. A mi parecer, y esta ya es mi opinión, sería un error ignorar el  abanico de alternativas que nos presenta. Lo analógico puede explotarse aún y estoy seguro de que, aunque quizá de una forma más específica, puede cubrir un terreno que lo digital no. Aunque evidentemente, esto, como siempre depende del dinero y de lo que estamos dispuestos a arriesgar.

Fuentes: http://www.wikipedia.es